La comunidad Rastafarian: H.I.M Negus Shiriki

Ana C. Galvis Martinez | 06.14.2016

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Ubicada en la comunidad de Maragua, a un par de horas de Nairobi, se encuentra la comunidad rastafari Negus Shiriki, conformada por una decena de personas. Esta comunidad ocupa aproximadamente un acre y medio de tierra para cultivar utilizando técnicas biointensivas y para vivir de acuerdo a los cánones de su religión, renunciando a muchos deseos materiales y enfocando su energía a construir una relación intima y sagrada con las fuerzas de la naturaleza.

En una visita guiada, uno de los integrantes de la comunidad nos llevó a través del terreno mostrándonos mucho más de 100 variedades de plantas entre las cuales había árboles, plantas comestibles y medicinales de uso ritual.

“Esta fija nitrógeno, sirve para fertilizar el suelo. Esta controla plagas, esta de acá sirve para quitar los parásitos”, va diciendo nuestro guía mientras camina sonriente en el huerto seguido de su pequeña hija. “Ella podría guiar esta visita” dice nuestro guía “siendo niña ya sabe el nombre de todas estas plantas y para qué sirven”.

“Y ¿qué dicen los vecinos de ustedes?” preguntó uno de los miembros del grupo, “los vecinos nos aprecian, vienen a pedir plantas medicinales cuando las necesitan” dice y luego agrega “los Rastafarian no mendigan, ellos producen lo que comen, eso es lo que piensan los vecinos de nosotros y por eso nos respetan”.

Luego del recorrido por toda la finca, nuestros anfitriones nos anunciaron, “es costumbre que quienes nos visitan siembren un árbol”. Organizados de dos en dos y ayudados por los miembros de la comunidad sembramos árboles. Una compañera y yo sembramos un limonar.

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Disfrutamos después de una deliciosa comida y compramos artesanías que la comunidad produce. Interactuamos con la única mujer que hay en la comunidad, quien acababa de dar a luz a bellos gemelos. Sentí curiosidad y le pregunté, ¿qué piensas de la poligamia? “Es buena”, respondió ella, “genera lazos entre las comunidades, hace que haya más mujeres en la comunidad y eso trae prosperidad y abundancia”. Luego nos invitó a su casa, una humilde choza construida de barro y nos mostró a sus bebes, dos niños preciosos, sin embargo me pareció que están bajos de peso. La madre nos explicó “mi parto se complicó, me tuvieron que llevar al hospital y estuve interna dos semanas. Su papá tuvo que traer a los bebés a la casa y no tomaron de mi leche ese tiempo, los alimentaron con moringa, una planta muy nutritiva que tenemos. Mis niños se van a recuperar ahora que estoy acá con ellos”.

Luego de esto nos despedimos y partimos. Después de aquella visita estaba confundida y me preguntaba, ¿por qué tienen sólo una casa de barro? ¿Por qué los bebés toman moringa y no leche? ¿Por qué están bajos de peso si hay tanta abundancia en la finca? Al día siguiente compartí mis impresiones con un documentalista canadiense que fue con nosotros a esa comunidad y él me dijo, “mira, ellos viven lo mejor que pueden, interactúan de manera saludable con el ambiente y al parecer viven felices, que no vivan de acuerdo a lo que tú consideres como bueno o correcto no significa que vivan mal”. En silencio baje mi cabeza y agradecí la lección.

 

Foto 1. Miembros de la comunidad Rastafarian mostrándonos la diversidad y el arreglo agroecológico de su parcela

Rasta

 

Y qué camino tomará África?

El futuro de la agricultura en África será el resultado de la lucha de fuerzas entre el gran capital, liderado por organizaciones que abogan por soluciones neocoloniales que concentran los recursos en manos de una élite reducida, como es el caso de la Fundación Gates y su propuesta biotecnológica; y los movimientos sociales que abogan por alternativas basadas en la autosuficiencia, la redistribución y la equidad como el movimiento de la soberanía alimentaria con experiencias como las descritas en esta serie.

La ocupación colonial europea dejó profundas heridas en la psiquis de la gente y de los sistemas de gobierno en cada lugar donde se impuso: El latifundio y acaparamiento de tierras, la degradación de los recursos naturales –principalmente agua y suelo-, la privatización de los recursos naturales restantes, la imposiciones de un modelo de desarrollo agrícola basado en el monocultivo de productos coloniales para la exportación como el café, el té, y más recientemente cultivos transgénicos como el maíz, la defensa a sangre y fuego de los intereses corporativos y la implementación de leyes que defienden el interés privado sobre el publico, son parte de la herencia colonial que perpetúan la pobreza y son a su vez los principales obstáculos para la implementación de propuestas agrícolas alternativas.

Sin embargo África es en general un continente campesino. En la mayoría de los países africanos las actividades agrícolas, pesqueras y pastoriles ocupan los primeros renglones económicos, esta es sin duda una de las principales fortalezas del movimiento campesino africano. De la unión y la organización del sector campesino dependerá en gran medida el peso que este sector tenga en la lucha para defender sus derechos y sus intereses.

Por ahora organizaciones como La Vía Campesina y La Alianza para la Soberanía Alimentaria en África, dejan clara su postura anticapitalista, antiimperialista y anti patriarcal como los lineamientos que debe seguir el modelo agrícola africano: Agroecología y equidad de género son sus principales banderas de lucha.

Hacia donde ira la política agrícola africana? Es una pregunta que queda abierta, pero sin duda las experiencias presentadas anteriormente muestran que las demandas por agricultura sostenible están lejos de ser débiles o aisladas. En África hay gente trabajando decidida y fuertemente por la inclusión, la protección de la diversidad, la autonomía. Hay gente luchando incansablemente por la vida!

* Esta es la cuarta entrega de una serie titulada África y su Encrucijada: ¿Será Posible ser Sustentables? Escrita tras una visita de la autora a Kenia a participar en la reunión general de la Comunidad de Agricultura Biodiversa ABC en noviembre 2015.